Yungay
CANTO A “SANTA INÉS”
CANTO A “SANTA INÉS”
Homenaje de Dennis Murillo Ángeles al Colegio Nacional “Santa Inés” de Yungay al conmemorarse los 100 años de su creación. 1912 – 2012
Nacimiento de Inés de Salas
El sol se confundió con las estrellas en una sonrisa
La primavera dio sus primeros frutos en su amor.
Y aquel día nació Inés
Los vientos del Este llegaron a los Pirineos,
removieron las espigas de trigo
y en los campos se dejaron
escuchar los primeros llantos de Inés.
Acción testamentaria
30 de noviembre de 1614
Volaste cual gaviota plateada,
sobre los mares del Norte, hacia el Sur
a cumplir tu sagrado destino;
blandiendo tus alas
surcaste los Andes
y te posaste en los valles templados
de una bella ciudad.
“Villa Yungay” le llamaban.
Tal vez el desencanto
al ver que los niños crecían
como flores silvestres
y nada aprendían.
Antes que tu alma diera el quejido final
donaste tu jardín terrenal
para que la sabia de tu
amor también navegara
por los mares y ríos de sangre
de tus amados niños y niñas.
Como una explosión de ferviente lava
te diseminaste por las auroras y crepúsculos
de la vida de tus niños,
de generación en generación.
¿De cuál cielo azul todavía nos atisbas?
¡Oh grande Inés!
Las niñas y los niños de mi pueblo
Y desde aquel día
las niñas y niños de mi pueblo
llenaron sus corazones con alegrías.
El saber llegaba junto a las lluvias de invierno.
En gotas como legado de libertad,
el saber y el conocimiento
penetraron en sus venas.
El corazón se hizo grande
y el espíritu se llenó de luz.
El grito se hizo más fuerte.
Recorrió las estancias
y se esparció con el viento.
El derecho al saber descansaba
en las alas plateadas
de sus noches de ensueño.
Conculcación de “Santa Catalina” y “Chorrillos”
No me quites lo que es mío
No eran eriales y la tierra era fértil;
en sus surcos las semillas, con riegos y lluvia,
en brotes se transformaban
y nacían plantas frondosas.
Ricos eran los pastizales donde
los rebaños se multiplicaban.
Mas la historia cambió.
Asomaron las tormentas siniestras del mal
que habitan en algunos hombres impíos.
El apoderarse de él fue su deseo.
Se llevaron la tierra y los surcos,
las semillas, los brotes, las plantas en flor;
se llevaron los pastizales y los rebaños.
¡Inés!, se llevaron tu legado.
Nos golpearon, nos mancillaron,
nos quisieron arrancar de ti,
Inés, pero no se llevaron
tu más tierno tesoro sembrado en
los surcos de los corazones de
las niñas y niños de mi pueblo;
sabia planta sembrada y
germinada en el espíritu
que revoloteará siempre y siempre
con más fuerza en el cuadrante
solar de nuestras vidas.
Mi Colegio era hermoso
Mi colegio era hermoso como ninguno.
Estabas en el corazón de la ciudad;
en el centro de todo, cubierta de tejas
como todas las casas, grande e imponente.
Te levantabas como un panal de miel
donde cientos de ávidas abejas
recorrían tus estancias en busca
de la verdad y el saber.
Donde tu pileta irradiaba
el fluir permanente del agua de la sabiduría.
Obelisco, efigie, gruta, pasadizos y columnas;
biblioteca y aulas hermosas color marfil,
patios amplios con flores, con rejas verdes,
te adornaban con pisos de piedras
torneadas azules y blancas
y el tañir de una campana de bronce
aun recorre los espacios de nuestros recuerdos.
Y un día aciago ya no estabas.
Te fuiste a la penumbra de la muerte para no volver.
Sr. Roberto Prisciliano Ángeles, 1963
Prisciliano benefactor;
benefactor de las ansias de la juventud,
de tus hijos, de tu tierra Yungay,
de tu hermoso jardín soñado
bajo el aroma purificador de las retamas.
Estás a la diestra del Señor
con tu alma serena y tranquila;
Prisciliano benefactor, tu alma se difumina
en todo rayo de sol que se esparce en esta
tu tierra, ¡Nuestro bendito Yungay!
Quédate tranquilo Prisciliano, que estás
en todo rayo plateado de luna,
en toda primavera de la juventud,
en todo corazón pujante lleno de ideales.
Quédate en la mansión de la paz.
Estás en toda oración que brota del alma,
Prisciliano. La gratitud tiene la forma de tu corazón,
tiene el color de tu amor a Yungay,
tiene el sabor a la grandeza de los hombres.
¡Si, Prisciliano benefactor!
Separación de la sección femenina
Tarde del 6 de abril de 1966
Llegó la tarde, llegó la tristeza.
Las dulcineas partían,
las musas del poeta ya no
perfumarían nuestros jardines.
Nuestras miradas ya no pernoctarían
en el fondo de esos ojos
que nos alumbraban a la mañana.
Los arreboles del cielo
derramaban su desencanto
y un hondo dolor inundó los confines
y recodos de nuestro colegio.
Entonces una lágrima furtiva del alma
selló nuestro pesar.
Las aves como grullas volaron a otros nidos,
a otros parajes, a otros jardines, a otros …
Reapertura del Colegio Nacional
“Santa Inés” de Yungay
3 de agosto de 1970
Amainaron los vientos,
los nubarrones pasaron,
la tierra dejo de temblar
llegó el otoño y una dulce flor brotó
entre carrizales y esteras;
y en el suelo sagrado, desde el espacio sideral,
una antorcha con flama dorada
y ardiente deseo sus brasas dejo descansar.
Los brazos se multiplicaron, las manos
se confundieron, las mentes se unieron
y los corazones se perpetuaron
en la noble misión: Había renacido
¡Mi Colegio “Santa Inés”! … ¡Mi Colegio!
El aire llegó más fresco de la cordillera,
las aves cantaron sus más hermosos trinos,
sus notas reverberaron en las dimensiones del ser
y el sol calentó con demasía aquel día.
¡Renace mi colegio! ¡Renace!
en el alma se escuchó musitar,
la antorcha resurge y su fuego se esparce;
su llama perdura entre vientos.
La valentía de un pueblo, con coraje y amor,
siempre a la cumbre ha de llegar.
Desfile en el Campo de Marte
25 de julio de 1998
Retumbó el asfalto, era julio
y el cielo gris tenue de Lima
asomaba jubiloso esa mañana.
El colegio “Santa Inés” de Yungay
en duelo de campeones iniciaba su marcha
y el desfile se sembró de marcialidad;
cuerpo erguido, corazón latiente
mente despierta, paso gallardo.
¡Es mi colegio! ¡”Santa Inés”, “Santa Inés”!
estandarte, gallardete, escolta
envuelta en halos de luces te veo.
Se elevan los globos celestes desde las tribunas.
El concierto de tubas, trompetas,
saxofones, trombones y clarinetes ,
gritos y hurras, se confunden al unísono con
los tambores y blasones de los corazones
santainesinos que te vieron en tu marcha triunfal.
Creación del Colegio “Santa Inés”
“Bodas de Oro” G.U.E – I.E.P.E 1962
Se fundieron en un solo esfuerzo, en un solo ideal
en una sola meta, en un solo horizonte.
Yungay , tenías que tener tu santuario del saber;
tu castillo de relámpagos y luces
que alumbrara nuestro camino;
tu manantial de agua cristalina
donde beber el zumo dulce del saber.
Se fundieron en un solo anhelo.
El cielo se estremeció, los vientos ofrecieron
su mejor aire, los minutos se enraizaron
más a las horas y éstas a los días
y el tiempo del nacer llegó apresurado
a la hora en que la nada se hace todo
y los esfuerzos emergen por el horizonte.
Los nacientes rayos de sol de la
mañana anunciaron tu creación.
¡14 de setiembre de 1912!
¡”Colegio Nacional Santa Inés de Yungay”!
Había nacido una bella flor, de una bella planta;
en una bella ciudad, la semilla,
los hombres de nuestro tiempo.
¡“Gloria a ti “Santa Inés” ¡
El tiempo emprende su veloz camino
y las raíces se hacen profundas;
los tallos se fortalecen, de sus ramas
brotan los frutos maduros,
los senderos se abren en mil vertientes.
Creces, como si quisieras
tocar el cielo azul celeste en el que
se refleja tu esplendor.
El eco de tu nacimiento llega de lo lejos,
y se abren los ojos del recuerdo
cuando ya llega la hora y día;
la aurora fresca de la mañana
anuncia tus “Bodas de Oro”
“Cincuenta Años”
Cincuenta años de labor sacrificada
generadora de cultura, educación y enseñanza;
testigos: los corazones henchidos de alegría,
la belleza y lozanía de tu reina,
de tus alumnos, tus hijos yungaínos,
que te rodearon en tu mágico momento
en singular festejo como dulce alegoría.
El tiempo teje su veloz huida ,
el camino se hace más cierto
y en el sendero ya trazado
transitan los pasos aún más firmes
de los que supieron recoger el dulce
néctar de tu enseñanza.
¿Cuáles son los límites de tu grandeza?
¿Cuál es la dimensión de tu amor?
¿En dónde están tus recónditos secretos?
Estás en el corazón de todo hijo yungaíno
agradecido, en todo el espíritu bendito
de nuestro amado e inmortalizado Yungay.
Te enseñoreaste al ser “Gran Unidad Escolar”
en la cúspide de tus años más floridos;
faro luminoso, fuiste elegida emblema
perenne de la instrucción, te distingues
cual rayo luminoso en la oscuridad.
Sea tu rumbo por siempre
orgullo de nuestro Yungay.
Centenario de “Santa Inés”
14 de setiembre de 2012
¡Cien años de gloria!, ¡Salve “Santa Inés”!
El aroma del tiempo te saluda, querido colegio.
Tus enseñanzas están enraizadas
en el centro de nuestros pechos.
Nuestras vidas tienen un manto de cobija
color celeste amado “Santa Inés”.
Nuestras vidas tienen un rio que
llenas y encausas, amado “Santa Inés”.
Las gotas de saber de tu imperecedera
enseñanza aún nos refrescan.
Semilla diáfana y fértil eres siempre tú
¡Gloria a ti “Santa Inés”!
Eres parte nuestra y somos parte tuya.
El tiempo del saber aún se recrea
en las dimensiones de nuestras almas
y el eco de la vida que pasamos junto a ti
se rememora en el venir incesante de cada día.
Somos tus alumnos los de ayer,
los de hoy, los que vendrán; tus hijos
anhelosos de recibir las dulces enseñanzas.
Eres la vid de los viñedos, somos las uvas
maduradas bajo el incansable sol de tu regazo.
¡Salve “Santa Inés”! ¡Cien años de Gloria!
de esfuerzo, de lucha, de tesón.
Cien años de esperanzas, de triunfos,
de tragedia y renacimiento.
¡“Santa Inés”, “Santa Inés”! ¡Tesoro mío!
Yungay, 14 de setiembre del 2012
DENNIS MURILLO ANGELES
