Historia: 1885 a 1891

Atusparia03 de marzo al 29 de abril de 1885.- Un año y 8 meses después de la visita en campaña del Gral.  Andres A. Caceres,  a inicios de marzo de 1885 el Alcalde de Marian y del Barrio Restauracion de Huaraz, don Pedro Pablo Atusparia inició una sublevación campesina contra los abusos del  Prefecto del Departamento  de Ancash, Coronel Francisco Noriega  quien habia restaurado la contribucion personal de S/ 2.00 semestrales, rechazando el dialogo para un arreglo pacifico con insultos y vejaciones.

La rebelión se extendió rápidamente, Atusparia nombró como Prefecto al ebrio y desprestigiado abogado Dr. Manuel Mosquera, y secundado por su lugarteniente Pedro “Uchcu” Cochachin tomó las ciudades de Huaraz y Carhuaz, saqueando e incendiando indefensas viviendas.

  Mientras tanto en Yungay, para defender la Ciudad, se organizó La Guardia Urbana conformado por 7 compañías con varios miles de voluntarios al mando de su Alcalde Don Manuel Rosas Villón, quienes resistieron y rechazaron la primera brutal embestida ( 30.03.1885) de 8,000 atacantes encabezados por el propio Atusparia. Esta derrota enfureció a los sublevados quienes repitieron los ataques durante cuatro días hasta que el 04 de abril, con los refuerzos recibidos de Huaraz, Atusparia con 20,000 hombres ocupó Yungay a sangre y fuego. Cientos de valerosos yungainos perdieron la vida defendiendo su ciudad pero también un número mayor de atacantes perdieron la vida en 6 días de enconada lucha.  Con respecto a este suceso, el Diario El Campeón de Lima de fecha 7 de julio de 1885 informó: “La resistencia fue formidable” ” La Guardia Urbana compuesta  de lo mas selecto de la juventud yungaina con un valeroso Jefe a la cabeza, Don Manuel Rosas Villon, se batió denodadamente durante muchos días para defender la vida, el honor y los más sagrados intereses de sus moradores”.”Pero ni la bravura ni el esforzado coraje de los jóvenes defensores pudo sobreponerse al inmenso numero de asaltantes, que mutilando bárbaramente, pisando cadáveres y sobre lagos de sangre penetraron a la plaza principal, cual una avalancha destructora”

 Días después, Atusparia con sus tropas retornó a Huaraz al enterarse que las tropas del gobierno estaban en marcha hacia dicha ciudad. El nuevo Prefecto Iraola y su tropa llegaron a Casma el 13 de abril, lugar donde ordenó al Coronel Gonzáles enrumbar hacia Huaraz pero fue estruendosamente derrotado por “Uchcu Pedro” en Yautan, Pariacoto y Chacchan. Mientras tanto el prefecto Iraola con el Coronel Callirgos lograron burlar la vigilancia del camino de Quillo, atravesaron la cordillera negra y se orientaron rumbo a Yungay. Enterado “Uchcu Pedro” de esta maniobra, aviso a Atusparia para que traslade de inmediato sus tropas a Yungay, donde se libraría la batalla decisiva.

 Atusparia envió sus tropas a Yungay al mando del Dr. Mosquera pero el Prefecto Iraola y el Coronel Callirgos, recuperaron Yungay sin encontrar mayor resistencia (24 de abril de 1885), gracias a la cobardía o desidia del Dr. Mosquera quien al mando de las tropas de Atusparia “ …hizo la travesía de Huaraz a Yungay a paso de tortuga, entregándose a la bebida, ilícitos jolgorios y repartiendo coca y alcohol a sus subordinados…”, ”De hecho Mosquera traiciona a las fuerzas indígenas pues rehuyó el encuentro con las tropas del gobierno” (“Ancash una historia regional peruana” por Félix Álvarez  Brun, Editorial P.L. Villanueva, Lima 262 págs..)

  En su intento por recuperar Yungay, los sublevados poco a poco fueron diezmados, retirándose el día 29 hacia Huaraz. Dicho día, el Prefecto Iraola dirigió al gobierno el siguiente oficio: “Yungay, abril 29 de 1885.- Señor Director General de Gobierno- Lima- Después de haber vencido infinitas dificultades e ingresado a ésta ciudad, está contristando mi ánimo, señor Ministro, al ver el estado de desolación y ruina en que se encontraba ésta población, presa de verdaderos salvajes que roban, incendian y matan.” “Nunca estuvo tan acertado el Supremo Gobierno, como cuando mandó esta expedición, cuya misión es santa, pues viene a arrebatar al crimen su mas codiciada presa. Los niños, ancianos y mujeres se han amparado a nosotros como sus únicos salvadores“…. ( “Yungay Tierra Mia” por Artemio Ángeles Figueroa, Pág.. 119,  Taller Grafico El Ferrocarril, 1963)

 La derrota de las fuerzas de Atusparia en la batalla de Yungay significó el inicio del fin de la “sublevación”. El Jefe rebelde “Uchcu Pedro Cochachin acusó a Atusparia de haber traicionado la causa, obligándolo a refugiarse en la casa del español Julio Ariztizabal, donde curaron sus heridas…”. Uchcu, rechazó la rendición y continuó luchando por sus ideales, hasta que fue capturado y fusilado en Casma el 29 de setiembre de 1885.

( “Historia de la Villa de San Sebastián de Huaraz” por Santiago Matos Colchado, Pág.. 152,  Editorial San Marcos, 2007)

 Sobre la participación de los Yungainos, nuestra ciudad sufrió sin culpa el ataque enfurecido de las huestes sublevadas, ebrias de alcohol y de sangre. Al respecto, el presbítero Dr. Fidel Olivas Escudero, en las honras fúnebres celebradas en el Templo de Santo Domingo de Yungay, dijo “Ha llegado el caso de manifestar desde esta Cátedra del Espíritu Santo, que por la impetuosidad amenazante de los acontecimientos, era necesaria que ésta Ciudad tomara una actitud enérgica, al menos defensiva, para contener el desborde de una multitud inconsciente que, rechazando los ruegos y hasta humillaciones de los ministros del señor, no respiraba sino sangre y fuego”. ( “Yungay Tierra Mía” por Artemio Ángeles Figueroa, Pág. 121,  Taller Grafico El Ferrocarril, 1963)

29 de Enero del año 1891: El arquitecto Suizo Don Arnoldo Ruska presenta a la Beneficencia los planos para edificar el Cementerio de la ciudad de Yungay. Don Arnoldo quien se había casado con la Yungaina Rosa María Lago Terry, radicaba en ésta ciudad desde fines de la década 1870.

Un año después el Director de la beneficencia Don Francisco Torres, autorizó el inmediato inicio de la construcción y se avanzó hasta la tercera plataforma en el año de 1897.

Don Arnoldo murió en junio de 1903. Sus restos reposan desde Diciembre de 1930 en el mausoleo instalado en la tercera plataforma, construido por la Sociedad de Beneficencia Publica de Yungay

Cementerio antes del 70

Sobre ésta maravillosa obra, que los Yungainos estamos obligados a restaurar y conservar, reproducimos algunas opiniones independientes:

El afamado pintor Teófilo Castillo (Nacido en Carhuaz, 1857) escribió:: “Por su línea general y sitio elegido es quizá uno de los mas hermosos que yo haya visto en mis viajes por Europa y América. Su ubicación me recuerda al San Miniato de Florencia (Italia)…”. “El famoso cementerio de Lima (Presbítero)…queda muy por debajo de éste…en cuyos muros enormes, pétreos en forma circular, surgiendo frente al Huascarán mismo, rememoran la colosal mole Adriana vaticanense”.

 

El Reverendo Padre Franciscano Alberto Gridilla, en su obra “ Ancash y sus Corregimientos”, acota “Mas que para descanso de los muertos parece que hubiera sido formado para recreo y deleite de los vivos”

 

El misionero Fray José de Guadalupe Mojica (Natural de México)dijo: “En ningún lugar del mundo que he recorrido como artista y como fraile se me ocurrió morir, aquí si y me gustaría que me entierren, pero con una condición: que me dejen en el nicho dos huequecillos para aun de muerto seguir contemplando tanta belleza”

 

Mr. Anthony Oliver-Smith, Antropólogo y profesor de la University of Florida- USA dice:The cementery of Yungay was considered so beautiful that many people from other cities asked to be buried there”. (The Martyred City,University of New México Press, Pág..48, año 1986).

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