Articulo: DE PASO POR CHOPIBATAN Y HUAYTAQAQA (*)

DE PASO POR CHOPIBATAN Y HUAYTAQAQA  (*)

En las tardes, cuando salíamos de nuestro glorioso Colegio Nacional “Santa Inés” de Yungay, de retorno a casa en Ranrahirca, caminábamos hacia el sur  de la ciudad,   por donde pasaba el antiguo “Camino Real” o de herradura la que unía todos los pueblos del Callejón de Huaylas,  en particular a los Pueblos de Mancos, Ranrahirca y Yungay, pueblos que en esas épocas estaban unidos por este cordón umbilical conformando juntos un  pueblo más grande lo que hoy se podría haber conocido como “Metrópoli de Yungay”.

 

El Camino Real pasaba por la puerta del Hospital ” San Ignacio” y  hacia el sur, a 100 metros de distancia se cruzaba la quebrada del Rio Santa Rosa, en un lugar conocido como “CHOPIBATAN”, palabra quechua-castellano que quiere decir “batán al centro” y era llamado así porque algunos veían una enorme roca al centro del riachuelo donde colisionaban las aguas provenientes de la laguna de Llanganuco, para otros se llamaba así porque  muchas personas frecuentaban el lugar para lavar sus prendas de vestir y para otros simplemente la enorme roca tenía la forma de un batan,  Este lugar, compuesto por rocas grandes y pequeñas, senderos con flores silvestres de colores espectaculares,  arbustos naturales, frondosos bosques, acompañados del trinar de los pájaros, el suave sonido del viento y el agua cristalina discurriendo entre ellos, las convertían al Chopibatan en un paraje mágico, por cuya belleza y ubicación era también un lugar predilecto para los coloquios amicales y donde cientos de parejas hacían su juramento de amor eterno

 

Después de “CHOPIBATAN”, siempre hacia el sur, subiendo por una pequeña cuesta encontramos a “HUAYTAQAQA”, palabra quechua que quiere decir “roca grande con flores, también era un  lugar de incomparable belleza, era (y es ) algo increíble pero cierto, a simple vista  en épocas del verano serrano (sequia) se observa la roca tan natural, pero cuando se aproxima la época de lluvias (noviembre ) se observa la roca con un verdor, como si fuera un pequeño cerro, conforme pasan los días, en la cima de la roca cual un jardín cultivado se distinguen variedades de flores silvestres, cuyos colores vivos nos muestran un paisaje sencillamente maravilloso.

De ella recogíamos flores  para entregarles un ramo a nuestras amigas a modo de cortejo porque por ellas sentíamos un real  o tal vez platónico amor.

Y caminando a unos pasos se encontraba la capilla del mismo nombre (HUAYTAQAQA), lugar que era depositario las figuras talladas de Jesús, los soldados romanos, y el asno, con los que cada año en marzo se daba inicio a la procesión del Domingo Ramos. Para nosotros los jóvenes estudiantes que pasábamos a diario por allí, era el lugar propicio para pedir el anhelado “si” o  para ratificar nuestro juvenil  juramento de amor.

Qué recuerdos tan inolvidables, que atardeceres tan maravillosos mí queridos amigos de la PROMOCION 1966. Yo pase por allí por lo menos 360 veces. Les invito a caminar …,..porque  a pesar del sismo-alud, los vestigios aún existen.

 

Escrito”por: Próspero Romeo, Márquez Alegre (Desde Ranrahirca)   Promocion 1966. Texto editado de la Revista “En Aras del Triunfo”

 

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