Anecdotas: “Soy Aliancista” y “Vivo para contarlo”

POR QUE SOY ALIANCISTA.

Por: Vitmer Wilfredo Figueroa Ángeles. (*)

A fines del año 1961 termine de estudiar la Primaria en la Escuela de Varones 363 de Mancos. Para estudiar la secundaria necesariamente tenía que ir a Yungay y matricularme en el Colegio Nacional Santa Inés. Y así fue. Las clases empezarían en abril del año 1962, pero en Enero de ese año ocurrió el Aluvión de Ranrahirca, hecho que yo inocentemente festejaba, porque la carretera que une Mancos con Yungay estaba interrumpida totalmente e impedía de alguna manera estudiar en Yungay, inocencia e ignorancia juntas, sin comprender entonces, que la educación era la mejor manera de triunfar y realizar sueños. Feliz mente pocas semanas después de la catástrofe el camino fue restablecido y no me quedaba otra cosa que asistir al Colegio lo que agradezco ahora.

Recuerdo claramente las clases de Educación Física, el mejor curso en el colegio. Al profesor Legoas lo recuerdo con mucho respeto y estimación. Teníamos dos horas de clase por semana y siempre acudíamos al estadio Fernández para desarrollar las clases, todos bien formaditos. La primera hora de clases se hacía todo lo que nos ordenaba el Profesor y la segunda hora se culminaba con un encuentro futbolístico entre los rivales de siempre: ALIANZA Vs. UNIVERSITARIO.

Como es natural en el primer año de secundaria no conocía a mis nuevos compañeros de estudios y cuando hacían el cuadro de los dos equipos tradicionales, muchos de mis compañeros de estudios y yo quedábamos relegados y no nos quedaba más que jugar en la cabecera del Estadio Fernández, tras del arco. Cuando vieron que destacaba en el manejo del balón fui invitado para jugar en el mismo estadio para el grupo de aliancistas.

Se me viene a la cabeza mis compañeros aliancistas como el Negro Cañete, Antuco Figueroa, Jaime Giraldo “Boliche” y como arquero imbatible Jorge Figueroa el popular “Patoco”. También estaba el “Chuncho” López y otros más. Por la U jugaban los amigos Radelfis Mejía, Nelson Ramírez y otros.

 Todos los encuentros disputados con bastante derroche de energía, estos duraron los 5 años de la secundaria ¡Qué tiempos aquellos! Como no recordar con emoción, desde aquella época me convertí en ALIANCISTA e hincha de este equipo Victoriano. ¡ARRIBA ALIANZA!    

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VIVO PARA CONTARLO

Por: Vitmer Wilfredo Figueroa Ángeles. (*)

Era el año 1966, cuando cursaba el quinto año de secundaria, en el famoso y recordado Colegio SANTA INES DE YUNGAY.

Recuerdo que la promoción Santiago Ángel de la Paz Antúnez de Mayolo Gomero, de la cual soy miembro, con la asesoría del Profesor MAURO AMPUERO RUBIO a la cabeza, las influencias del Doctor ANGEL MACCIOTTA CACHO y las gestiones del Director FRANCISCO FERNANDEZ ORTIZ, conocido entre nosotros como SAPO MACHO, seleccionamos para nuestra  excursión, la ciudad de IQUITOS (Capital de la ahora Región LORETO), y nuestro alojamiento tenía que ser el COLEGIO NACIONAL DE IQUITOS.

Elegido el destino el problema fundamental era la parte económica, para que todos o la mayoría de los integrantes de la promoción participen de esta excursión larga y desconocida para muchos de nosotros, necesitábamos tener recursos, muchos no teníamos lo suficiente, claro está que eran necesarias las  actividades y cuotas para recaudar los fondos y de esta manera cubrir los gastos que un viaje de esta naturaleza demandan.

Después de superar muchas vallas, partimos de Yungay en una GONDOLA (OMNIBUS COMO SE LLAMAN AHORA),  con dirección a HUALLANCA, allí tomamos el TREN para enrumbar hacia CHIMBOTE, durante el recorrido, ¿cómo no recordar la famosa causa con pescado en hoja de plátano, las ricas cachangas con miel?, y llegamos a Chimbote que nos recibió con su perfume agradable (aroma de pescado).

En  esta ciudad costeña tomamos nuevamente los servicios de otro  OMNIBUS, hacia  TRUJILLO.

Ya estábamos en la Región LA LIBERTAD.

Del aeropuerto de HUANCHACO  hacia IQUITOS viajamos en avión, transporte novedoso para la mayoría.  Este viaje para mi es inolvidable, pues, de un solo tiro viaje en tren, un vehículo con muchos vagones y luego a volar por los aires. Todo esto  en poco tiempo y continuado.

Del aeropuerto de Iquitos llamado Coronel FAP Francisco Secada Vignetta, nos dirigimos a las instalaciones del Colegio Nacional de Iquitos, en algunas de las aulas de este colegio nos habían acondicionado camas solo con sábanas blancas. Hacía mucho calor, un cambio de clima muy drástico para nosotros. Llovía torrencialmente y al poco rato salía el sol radiante, para secar todo y quedaba el suelo como si nada hubiera pasado. Y  en  las  noches el

zumbido de los zancudos nos volvían locos, no teníamos costumbre de dormir con esos bichos que nos picaban cuando se apagaban las luces.

 Recuerdo haber ido a la laguna de QUISTOCOCHA, un criadero de paiches. Lugar muy hermoso, rodeado de una exuberante vegetación.

Un día de esos fuimos de paseo a las orillas del Rio NANAY. Encontramos una playa muy grande y las aguas de este bendito río se veían tranquilas, hasta parecía que fuera una laguna,  completamente diferente a nuestro RIO SANTA caudaloso, lleno de rápidos.

Un grupo de amigos nos pusimos a jugar un fulbito sobre  las arenas blancas a la orilla de este río. Después de jugar unos minutos a pleno sol, decidimos darnos un chapuzón en el río.

Recuerdo haber entrado caminado despacio, las aguas  me daban en la rodilla, luego en el muslo y seguía entrando lentamente, cuando de repente siento que algo me jala de los pies,… era la corriente de agua siguiendo su curso normal. Mi cuerpo penetraba lentamente,… el agua me llegaba a la cintura y la desesperación invadía mi ser, no sabía nadar, empecé a chapalear queriendo salir desesperadamente a la orilla.

Alguien me dio la mano queriendo ayudarme y lo consiguió, me sacó de los cabellos, ahora blancos pero me acompañan todavía, felizmente eran fuertes como de todo serrano que ha comido mucha cancha.

Después de pelear con la muerte me senté sobre la arena blanca, asustado, meditabundo, lejos de mi tierra, agradeciendo la actitud de mis amigos que estuvieron cerca de mí, pero fue mayor la vergüenza que sentí por no  saber nadar. Posiblemente por eso no quería comentar este detalle de mi vida por mucho tiempo.  Muchos años han pasado de aquel entonces y siempre he tenido en mente  y creía que mi salvador fue mi amigo Jaime Giraldo (Boliche). 

Para mí, allí terminó la excursión, no me quedo ganas de seguir por esos lares, quería regresar lo más pronto posible a mi tierra. No sé, si de esto se enteró el profesor Ampuero; no recuerdo haber recibido alguna represalia; porque les hubiera malogrado la excursión a todos.

Terminamos la secundaria, cada uno de nosotros tomamos el rumbo que más nos convenía y al poco tiempo el ALUVION DEL SETENTA hizo un cambio sustancial e imperecedero en nuestras vidas y ahora que  me pongo a escribir esta nota, ya estamos muy próximos a celebrar las BODAS DE ORO DE NUESTRA PROMOCION: Santiago Ángel de la Paz Antúnez de Mayolo Gomero.

Unos pocos años atrás, en una reunión de los ex alumnos Santa Inesinos, tocamos el tema de la excursión a IQUITOS y el amigo ELADIO SALINAS (más conocido como SASA) hace un recuento de lo ocurrido y manifiesta que con la desesperación que me invadía me aferré tan fuertemente a él, que casi los dos nos ahogamos; por suerte, con el apoyo de otros amigos cercanos salimos de la embarazosa situación y vivimos para contarlo.

Entonces, descubro que  mi salvador fue él y decía, que yo le debo la vida. SASA fue entonces el amigo que me rescato de las aguas del rio NANAY. Ya está despejada mi incógnita y aclarada mi duda. Solo me queda hacer público  mi agradecimiento por tan noble gesto de este generoso y valiente Yungaíno.

Lima, Noviembre 2014

  (*) Vitmer Figueroa, es de la Promocion 1966 del Colegio Santa Ines. Las anecdotas fueron extraidas de la Revista “En Aras del Triunfo”

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