Anecdota: El Peluquero Lux

             EL PELUQUERO LUX  

             Por Francisco Méndez Melgarejo

 Como en todo el mundo a la peluquerías llegan noticias, chistes y chismes de todo calibre y, para difundirlas existe un “comunicador” privilegiado que es casualmente, el peluquero.

 A fines del año 1,942, antes de cumplir los 10 años, Nicanor Mejía partió a Lima, lugar donde estudió y desempeño múltiples oficios, hasta finalmente especializarse en el oficio de peluquero, retornando a Yungay hacia fines de la década del 60. Inmediatamente abrió su peluquería  instalándose en el Jirón Nueve de Diciembre – a 25 metros al este del local del Colegio Santa Inés- al que bautizó con el nombre de “Peluquería LUX”. Desde un principio Nicanor trató de revolucionar la atención a los ocasionales clientes con el establecimiento de los turnos de atención, la limpieza de los utensilios de corte y del local y el apropiado conocimiento de las técnicas del corte de pelo vigentes en aquella época.

 Nicanor- mas conocido con el sobrenombre de LUX y ”Nicacho”para los amigos mas íntimos –  sobrevivió al sismo alud de 1,970. Inmediatamente después instaló su precario local para continuar ejerciendo su oficio, habiéndose convertido en una “institución” con memoria viviente de hechos serios o jocosos que existían y existen en Yungay antes y después del sismo.

 En el 2004 cuando llegué a su peluquería para cortarme el cabello, me preguntó antes de atenderme donde estaba radicando, le respondí que en Lima, entonces el me aclaró que entonces, para mí la tarifa seria en soles porque como el ya era un peluquero internacional también tenia tarifa en dólares y me dijo que a tan lejos había llegado su fama que tenia clientes que venían al Perú desde los Estados Unidos, de Europa y de otros países latinoamericanos. Entonces le dije: ¡ No me cochinees!, ¿Quiénes te han visitado en este último año?, y el me respondió muy serio:¡ En este año, tan solo de los Estados Unidos, han venido a esta  humilde peluquería, El Ñango Soriano, Luchi Giraldo, Pico Espinoza, El Papacunto Infantes, el “gringo” Antony Oliver Smith y desde Europa Julio León, Alberto Ángeles y Franklin Guillen. Ante ésta respuesta, lo felicité y agradecí por hacerme recordar los nombres de amigos que estaban tan lejos pero que en sus corazones y pensamiento seguramente está presente Yungay.

 Durante el corte de cabello, recordamos a sus “distinguidos” clientes antes del año 1,970 entre ellos recordamos al Reverendo Padre Flavio Gómez Rondan, contándome una anécdota jocosa que ocurrió en su peluquería: Algunas personas muy respetuosas de la dignidad humana, consideraban que llamar a Nicolás con el sobrenombre de ¡ LUX ! era un poco despectivo por lo que ellos preferían llamarlo “Nicacho” que era el diminutivo de su nombre. Una mañana se presentó el Reverendo Padre Gómez y le dijo: ¡ Hola Nicacho! ¿Puedes cortarme el cabello?, el peluquero le respondió: ¡Como nó Padre! ¿Cuando quiere cortárselo?, como el Reverendo Padre Gómez estaba urgido le respondió: ¡AHORA NICACHO!, justo en ese preciso instante pasaban por la puerta exterior del local dos conocidas damas, quienes al escuchar estas últimas palabras y ante semejante aseveración no pudieron contener la risa y murmuraciones inconfesables; mientras tanto el Reverendo Padre Gómez, un tanto ofuscado, quiso disimular sus expresiones con el comentario de que “No hay palabra mal dicha, sino mal interpretada”.

 “LUX”, recuerda con mucho cariño y respeto la solemnidad de Don Elías Vergara, Don Francisco Tamayo, Don Raul Olivera Cadillo, Don Cesar Beteta, Don Ambrosio Tamariz, Don Cesar Lago y Don Justo Gonzáles Melgarejo, el desprendimiento del Padre Flavio Gómez Rondan, Prisciliano Ángeles, Don Pablo Vasquez, Don Elías Melgarejo, y Teofilo Fuentes, la sencillez de Don Román Milla Ulloa, Don Raúl Méndez, Don Luís Osorio, Orito y Chepo Jaramillo, Don Domingo Mejia y Amador Mejia, la perseverancia de Don Manuel Beteta, Don Luciano Vergara, Washington Ángeles, Rolando Romero Romero, Hermenegildo Aguirre, Don Cesar Gómez, Don Fausto Cribillero, Don Albino Figueroa y Don Alfredo Blanco, la voz sonora de Don Amachito Molina, Godofredo Barco, el Gringo Simón Hubel y Don Laurencio Méndez, la amabilidad Don Mariano Tolentino Melgarejo, el Dr Agustín Herrera, Don Marcelo Soriano, Don Octavio Garcia Ramirez, y el Dr.Roberto Arias Guzmán, la seriedad de Don Reynaldo Figueroa, Don Augusto Rojo, Ricardo Mejia, Claudio Luna y Don Aurelio Cadillo, la alegría de Gilbert Salazar, Danilo Bambaren, Antero Ángeles, “Ronco” Ramos, Zacarias Reyes, Profesor Cordero, “Pillita” Osorio,  y Don Angel Macchiota, la vasta cultura de los Profesores Carlos Huaman, Heriber Olivera, Julio Vasquez y Eduardo Vergara, el espíritu colaborador de Don Alberto Carrion, Gumercindo Ramirez, José Lobina, Victor Angeles, Jorge Vigil y Mauro Ampuero, el carácter bromista del “Chino” Armando Carrion, Don Jesús Paredes, Oswaldo Huinchu y de Bene Villon .. y así nuestro amigo LUX podría describirnos los rasgos de miles de Yungainos a quienes hemos conocido en algún momento en los últimos 50 años. El conoció a mucha gente, por sus oídos han pasado comentarios, chismes, calumnias y alabanzas, de las que el siempre ha rescatado el lado positivo y jocoso, es por ello que cuando visites Yungay, ¡ visita al buen Nicanor!.                                 Yungay, 26  octubre 2004

 

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